24 abr. 2009

Cuando menos te lo esperas



¿Cuando llega una carta?
Cuando menos te lo esperas, esa es la verdad en el caso que os contaba en la entrada anterior.

La última vez que mandé un buen puñado de postales navideñas fue hace un par de años, no quería perder la costumbre, pero la verdad, cuando has mandado una docena y solo recibes dos o tres, se te van quitando las ganas.

Así que este año reduje drásticamente la lista, sólo una persona sería la afortunada.


Compré la postal en un puesto de Arquitectos sin Fronteras en mi escuela, el sello en el estanco que hay delante de mi casa y la escribí. Tardé un poco en decidir qué poner, porque ya que sólo iba a enviar una, quería que fuese lo más personal posible.

La envié el 23 de diciembre por la mañana. Casi siempre las llevo a Correos y si no las voy a mandar certificadas, las meto por la boca de una de las cabezas de león de bronce que hay en el exterior (me encanta hacerlo desde niña, jejejje), pero ésta vez decidí echarla en uno de esos buzones amarillos enormes (en plan temerario).

Sabía que no llegaría para Navidad, pero tampoco me importaba, mi postal era más de deseos de Año Nuevo. Supuse que a pesar de los festivos y del fin de semana intermedio, la postal recorrería los 1000 km que separaban el buzón callejero de Pontevedra del buzón del destinatario a tiempo para sorprenderle antes de las campanadas.

Supuse mal, fatal, pésimamente incluso.

Llegó Año Nuevo y no hubo noticias, pasaron Reyes y ni siquiera ellos pudieron hacer nada.
Al final, estropeé la sorpresa preguntándole al destinatario si no le había llegado nada interesante entre la correspondencia, por lo visto no es una pregunta que se pueda colar sin levantar sospechas en una conversación normal, así que me pillaron.

La situación me cabreó tanto que incluso mandé una queja a Correos, diplomática aunque furiosa, que ellos me contestaron más diplomáticamente todavía, "incidencia normal que a veces ocurre" lo llamaron.

Llegó febrero, pero no mi carta, y con marzo empecé a olvidarme del asunto.

Hasta que finalmente, a 28 de marzo, un sobre manuscrito fue abierto a 1000 km.

Tres meses y una semana.

Para ser sincera, más o menos la mitad de esos 95 días no corren por cuenta de Correos, ya que cuando decides enviar una carta por correo ordinario, no solo debes tener en cuenta la eficacia del servicio postal, sino que también tienes que contar con el nivel de despiste del destinatario... o de sus posibles compañeros de piso...

Finalmente, conseguí "casi" lo que quería, sorprender a alguien con un detalle inesperado, pero creedme, la próxima vez, no solo no voy a elegir un sobre blanco para el envío, sino que si lo hay con señales luminosas y acústicas, ése será el que compre...

9 comentarios:

Doctora dijo...

En Correos hay un departamento entero dedicado única y exclusivamente ha convertir las quejas en pelotitas de papel que después encestan en una papelera.Les van ascendiendo según el número de pelotas que encesten y a los que las tiran fuera les despiden.

shysh dijo...

Pues imagina que invitaras al destinatario a una fiesta sorpresa, o que le comunicaras que te debe algo, o que le quieres y no puedes vivir sin él. "Incidencias que ocurren". No me extraña que ya no se envíen cartas como antes.
Qué chulo lo de la cabeza del león ;-)

danikardone dijo...

en el estanco de delante de tu casa venden sellos con tu avatar? :O

está claro que hay alguien a 1000 km de tí que no será como yo, tal vez, pero que tenemos un punto en común, está claro =D

Nanny Ogg dijo...

Mujer, no se puede negar que sorprendente, lo fue un rato ¿no? :D Correos es así...

Besos

Thiago dijo...

EStas son las maravillosas consecuencias de las privatizaciones... Claro, estas empresas cuando eran estatales aun funcionanba, fue privatizarlas y se fue todo a tomar por culo, como los ferrocarriles en Inglaterra, y es que la empresa privada solo busca forrarse, claro.

Bezos

anselmo dijo...

No me arrepiento de verme inmerso en los correos por internet. Madre de Dios, que cosas. Eso si, las multas y las facturas es que no fallan.
Me alegra verte actualizando de nuevo.

Crispín dijo...

mucho me temo que una de las postales que escribí yo de Madrid para Madrid lleva el mismo recorrido de tu carta..


ahora me acuerdo de Amelie y lo que hace con las cartas de su vecina :-)

Carabiru dijo...

Doctora, en mi caso les he jodido la diversión, :P fue una queja en su web... y tirarla a la papelera virtual no es tan difícil, jejeje.

Shysh, es chulísimo, sobre todo de pequeños, jejeje, y sí, menos mal que era una inocua postal de año nuevo.

Danikardone, jejeje, pues sí, tenéis eso en común, jajja.

Nanny Ogg, sí, hay que aprender a valorar la incertidumbre, jajjaa.

Thiago, pues espera con lo que planean con Renfe, eso va a ser el despiporre.

Anselmo, jo, pero yo echo de menos el correo convencional!

Crispín, pues sí!


Salu2 y gracias por pasaros!

BIRA dijo...

Su maaaaaaaaaaadre, tres meses!!! El día 1 envié una postal a mis Papis (que viven en otro país, a bastante más de mil kms) y la han recibido el lunes (día 4, con fin de semana por medio). Estas cosas me joden sobremanera, porque una pone todo su cariño en tener algún detalle con alguien y luego pasa lo que pasa.

En cuanto a lo de las postales de Navidad... soy una estúpida confesa. Envío muchas (demasiadas, creo ahora) postales cada año desde hace siglos, y con suerte, recibo veinte o treinta (menos de la mitad de las que yo envío) y me cansa. te juro que me cansa. Y ya no te digo nada cuando yo envío postal con tanto cariño y me "devuelven" los buenos deseos vía sms o mail. Se me hinchan los cohetes de tal forma que parece que voy a explotar. Soy una repugnante. Lo sé, pero es lo que hay.

Besotes, cielo.