10 abr. 2013

Conejitos de Pascua


Yo no tengo ahijados, así que tampoco tengo obligaciones pascuales. No tengo que regalar roscas (que es lo que me regala mi madrina a mí ¡gracias madrina!), ni bizcochos, ni monas, ni huevos de Pascua. Tampoco tengo sobrinos.

Pero mi chico (¡hola!) sí, él tiene dos preciosas sobrinas con nombres de flor, y un ahijado, un niño rubito y encantador, con una hermana igual de rubita y encantadora, hijos de un amigo de la infancia.

El plan para esta Semana Santa era pasar unos días en Alicante, y como tanto la familia de las florecillas como la de los rubitos tienen algunas tradiciones ¿centroeuropeas?, cuando ví estos conejitos de Pascua tan monos inmediatamente pensé en regalarles uno a cada uno.


Cuando imprimí el patrón, me di cuenta de que eran más pequeños de lo que esperaba, así que amplié la escala... y ahí empezaron los cambios.

Para empezar, no me gustaron nada las orejas en pico, los conejitos de verdad tienen orejas redondeadas, así que a redondear... y además quedaban un poco sosillas, así que a darle profundidad con un añadido...



La mejor modificación de todas se reveló al rellenarlos con huevos de chocolate, y fue añadirles un rabito blando y redondo. Aunque en un principio parecía meramente decorativo, una vez lleno y atado con el lazo, el rabito hacía que el conejo estuviera más o menos de pie (minipunto para mí).



Al final en vez de los cuatro que os he dicho, acabé haciendo seis, ya que mi madre me pidió otros dos para regalárselos a unos niños de la familia.
¡Casi montamos una granja!


Sólo pudimos dárselos directamente a las florecillas, pero espero que a todos les hayan gustado tanto como a ellas.

No sé si había publicado alguna vez por aquí las cosas que voy haciendo, pero a partir de ahora, y como método para retomar lo de escribir en el blog, va a ser más frecuente (y si de paso alguno se anima a hacerme algún encargo, pues mejor que mejor, jejejeje).