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10 abr 2013

Conejitos de Pascua


Yo no tengo ahijados, así que tampoco tengo obligaciones pascuales. No tengo que regalar roscas (que es lo que me regala mi madrina a mí ¡gracias madrina!), ni bizcochos, ni monas, ni huevos de Pascua. Tampoco tengo sobrinos.

Pero mi chico (¡hola!) sí, él tiene dos preciosas sobrinas con nombres de flor, y un ahijado, un niño rubito y encantador, con una hermana igual de rubita y encantadora, hijos de un amigo de la infancia.

El plan para esta Semana Santa era pasar unos días en Alicante, y como tanto la familia de las florecillas como la de los rubitos tienen algunas tradiciones ¿centroeuropeas?, cuando ví estos conejitos de Pascua tan monos inmediatamente pensé en regalarles uno a cada uno.


Cuando imprimí el patrón, me di cuenta de que eran más pequeños de lo que esperaba, así que amplié la escala... y ahí empezaron los cambios.

Para empezar, no me gustaron nada las orejas en pico, los conejitos de verdad tienen orejas redondeadas, así que a redondear... y además quedaban un poco sosillas, así que a darle profundidad con un añadido...



La mejor modificación de todas se reveló al rellenarlos con huevos de chocolate, y fue añadirles un rabito blando y redondo. Aunque en un principio parecía meramente decorativo, una vez lleno y atado con el lazo, el rabito hacía que el conejo estuviera más o menos de pie (minipunto para mí).



Al final en vez de los cuatro que os he dicho, acabé haciendo seis, ya que mi madre me pidió otros dos para regalárselos a unos niños de la familia.
¡Casi montamos una granja!


Sólo pudimos dárselos directamente a las florecillas, pero espero que a todos les hayan gustado tanto como a ellas.

No sé si había publicado alguna vez por aquí las cosas que voy haciendo, pero a partir de ahora, y como método para retomar lo de escribir en el blog, va a ser más frecuente (y si de paso alguno se anima a hacerme algún encargo, pues mejor que mejor, jejejeje). 

14 ene 2009

Binabik

Los últimos días del año fueron un poco tristes para mí.

Binabik no llegó al 2009, y la verdad me sentí peor de lo que pensaba cuando me lo encontré tan quieto en su jaulita...

Binabik no era muy sociable, pero ¿sabéis? le cogí cariño.


Me hacía reír con sus continuas caídas (lo cierto es que nunca tuvo un equilibrio envidiable), con sus ataques de hiperactividad, por la forma en la que corría en su rueda parándose cada 10 segundos a comprobar si su comida seguía allí, por cómo me miraba cuando le cambiaba la jaula y se daba cuenta de que tenía que colocarla otra vez a su gusto...

Me habría gustado que se hubiese dejado coger (sin guantes de cuero de por medio)... pero la verdad es que no se si me habría hecho tanta gracia siendo más pacífico...

Hay que ver, no creo que llegase a los 50 gramos, y le echo de menos...

12 dic 2008

Quintín el aventurero


He descubierto que mi gato Quintín, también llamado ¡NO MUERDAS!, es un flipado de las nuevas tecnologías.

Yo lo que quiero saber...

Se vuelve loco por los ordenadores, los teclados, la tele, y hasta por el ascensor.

Habéis leído bien, ascensor. Mi lindo gatito de afilados dientes, ha encontrado una nueva forma de entretenerse, hacer deporte de riesgo y volvernos locos, todo con una sola actividad:

"Salir corriendo como alma que lleva el diablo hacia el ascensor en cuanto la puerta de casa se abre"

Este nuevo divertimento ya nos ha provocado algún susto que otro, sobre todo el otro día, cuando en cuanto se metió dentro del aparato, éste cerró sus puertas y se puso en marcha. Tanto mi padre como mi madre como mi hermano se quedaron mirando la puerta con la boca abierta; yo salí corriendo, bajé las escaleras hasta el portal (en calcetines) y vi a qué planta iba, mientras mi hermano iba ya subiendo las escaleras esperando a que yo le dijese el piso en el que paraba.
El ascensor paró en el quinto, pero cuando mi hermano llegó, ya no estaba allí.
Para cuando ambos habíamos llegado a nuestro piso, ya los vecinos del quinto le habían devuelto el gato a mis padres, con unas caras de perro que pa'qué (la gente es muy chunga), y éste se encontraba debajo de la mesa de la cocina, con cara de susto.

Pero si creéis que eso ha desmotivado a Quintín en su afán por aventuras, estáis muy, pero que muy equivocados, ya se ha metido al menos otras dos veces en el ascensor, además de que se ha quedado encerrado en el distribuidor otras 4.

El susto le dura a Quintín un suspiro, en cuanto la puerta de casa se cierra se olvida de que los ascensores se cierran y se mueven, de que la luz del distribuidor se apaga, de que sus maullidos hacen eco...

Solo lleva un mes en la comunidad y ya tiene más anécdotas que yo para contar en 8 años que llevo viviendo allí.

11 nov 2008

¡Mis bichitos!


Os presento a mis dos fieras en movimiento.

En primer lugar, Binabik, por ser el que tiene más antigüedad, y también más mala leche.



Y en segundo lugar, Quintín, que acaba de llegar, pero ya se ha hecho dueño y señor de todo lo que se mueve por sus dominios.



Lo seeeeeeeee! dos entradas seguidas sobre Quintín??? no temáis, no me volveré monotemática.

...

(Más que nada porque le veré poco, :P )

7 nov 2008

Y se armó la de San Quintín...



Después de años de escuchar aquello de:

"Para poder tener un gato, primero os tengo que educar a vosotros..."
(Y por vosotros mi madre se refería a mi hermano y a mí...)

Un miércoles por la tarde, llego a casa desde Coruña tras un laaaaaaaaaaargo mes sin venir... y esto es lo que me encuentro:


¡Una pequeña bola peluda, pelirroja y exigente se ha adueñado de mi casa!

Después de años sin gatos... ya casi me había olvidado de lo tremendamente graciosos que son haciéndose los valientes, jugando con todo, y luchando por no quedarse dormidos mientras la cabeza se les va cayendo.

10 ene 2008

Nubes y trolas:


Pequeñas, esponjosas, en colores pastel... dulces, y con una extraña textura.
Hay gente que antes de comérselas las quema, pero la verdad, no acabo de encontrarle el gusto al sabor que adquieren, y me da bastante repelús la pinta con la que acaban.

Nubes

A veces me pregunto cómo las harán, pero estoy completamente segura de que el día que lo sepa dejarán de gustarme, fijo, hay cosas que no se deben saber nunca.

El otro día, en un calcetín navideño lleno de chucherías apareció una bolsita llena de estas nubes, y en la mesa, con la familia, recordé la historia que nos colaba mi madre para no dejarnos comerlas.

Según ella, si comías nubes, se inflaban en el estómago, y salías volando. Subías y subías hasta que ya no podías bajar nunca más. En mi cabeza, me imaginaba que al final acababas convertido en una nube más del cielo, y siempre, al salir del súper donde las había visto, miraba hacia las nubes y pensaba cuántos niños estarían allí arriba.

Nos reímos mucho con la anécdota, mientras yo comía las dichosas gominolas, por supuesto sin sentir ni por un momento que mis pies se despegaban del suelo.

La verdad me sigue maravillando la cantidad de cosas que nos creíamos de pequeños solo porque nos las decían nuestros padres.

¿Se os ocurre alguna?

6 ene 2008

Binabik:


Hoy mi fiera está enfadada, los reyes no le han traído nada al pobre.
Y esta noche ha dado una guerra que no veáis, mordisqueando barrotes como un desquiciado, yo creo que por los nervios.

Nunca ha sido un bichillo agradable de trato, y siempre ha metido unos mordiscos flipantes para su tamaño, pero lo cierto es que lleva unas Navidades muy agresivo... ¿será que echa de menos ser el único chico en un piso de chicas???

De verdad que yo cada vez le encuentro más parecido con Stitch, pero con el Stitch recién llegado a la tierra...

21 ago 2007

Torbellino

Pues eso, que algo me ha apartado un poco de estos lares, o al menos me ha impedido escribir cosillas nuevas.

¿Y qué ha sido?

Pues la celebración del 25º aniversario de bodas de mis padres, que aunque fue en abril, por lo visto no podía quedar sin celebrar...

Bodas de plata... bodorrio... invitaciones... compras... tacones... peluquería... flores... restaurante... regalos... limusina... invitados... nervios... cura... iglesia... padrinos... anillos... arroz... marisco... champán... fiesta...

Eso, que mis padres querían una celebración en plan boda, ¿y a quien le tocó hacer de "madrina"?

Aisss, menos mal que ya ha pasado, porque a mí estas cosas no me gustan.
Tanta parafernalia... tanto dolor de cabeza... y por encima... me tocó diseñar las invitaciones...

Y la cosa es que tuvieron suerte, lo planearon todo con una semana de plazo y les fue todo de maravilla.

Por cierto, unos amigos les regalaron el trayecto en limusina, blanca, enorme, nada discreta, me gustaría oír lo que dirán los vecinos...